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l buen liderazgo es
la utilización sabia del poder
Nicolás Maquiavelo es recordado entre otras muchas cosas por
escribir: “El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe
absolutamente”. Sus observaciones de la corte italiana de los
Medici en el siglo XVI le ayudaron a entender claramente que tan
menudo el poder se utiliza incorrectamente. Sin embargo, él también
creía que, con la utilización sabia del poder los líderes podían
generar grandes visiones que movieran el alma de muchos.
Como líder, no puedes hacer caso omiso del poder. En un
nivel básico, simplemente tú lo posees, porque puedes tomar
decisiones e influenciar los resultados de otros. Inherentemente
eso no es ni bueno ni malo, sólo es un hecho. El tema importante es
cómo utilizas ese poder. La gente a menudo piensa de forma negativa
del poder porque es fácil de abusar. El estar a cargo ciertamente
requiere que tomes el control, la clave sin embargo es hacerlo con
intenciones benignas y positivas hacia tus seguidores en lugar de
por intereses narcisistas propios.
A algunas personas les encanta la idea del poder y hacen
lo que sea para estar a cargo, otros son más reacios a flexionar sus
músculos. Lo que todos tenemos en común es el deber de aprender a
utilizar el poder sabiamente, poniendo en la balanza toda tendencia
natural a abusarlo o a no utilizarlo. Utilizado con su efecto
máximo, tu poder de liderazgo dará poder a la
organización y a los empleados. Usado sin cuidado quita poder a los
demás porque les hace esperar que tú hagas las decisiones por miedo
a la desaprobación que has creado.
Sabrás que tal estás utilizando el poder que tienes al
observar tu propio comportamiento y recibir opiniones de otros.
Observa la tabla siguiente para reflexionar sobre esto. Pregúntate
en qué columna caes en cada caso. ¡Sé honesto! Luego pregúntate
si ese es el líder que quieres ser. Si no te gusta lo que ves en
la tabla, empieza a pensar en lo que tienes que hacer para cambiar.
Este conocimiento de ti mismo es el primer paso para convertirte en
un líder sabio.
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Poco uso de poder |
Poder utilizado sabiamente |
Abuso de poder |
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Quiere que alguien más tome las decisiones
Se
mueve a su propio paso, sin importarle cómo le va a los
demás
No
establece modelos ni expectativas específicas
Odia
la política; evade tratar conflictos |
Disfruta tomando el control para asegurarse el mejor
resultado, pero dejará a otros tomar la iniciativa cuando
puedan
Ejerce influencia en otros
Crea
consistencia y modelos a seguir
Utiliza políticas y relaciones para apoyar ideas |
Quiere tomar todas las decisiones y tener la última palabra
Veta
las decisiones de otros
Exige perfección como la única opción
Manipula las políticas para avanzar su propia agenda |
Las
personas que usan poco su poder tienden a querer que otras personas
tomen las decisiones; se mueven a su propio ritmo mesurado o lento
sin consultar con otros y odian “jugar a la política”. En cuanta a
la relación con sus seguidores, podrían ser reacios a fijar
expectativas y fechas de entrega, opiniones críticas fuertes o mover
a la gente cuando no son los apropiados para el papel.
El abuso del poder ocurre cuando un líder exige
constante reconocimiento, perfección y el trabajo hecho a su
manera. El abuso es más fácil de reconocer cuando los líderes lo
utilizan para exigir ventajas especiales para ellos.
Para el uso sabio y moderado del poder, necesitas poner
metas altas pero alcanzables y disfrutar estar a cargo mientras al
mismo tiempo ejerces influencia en otros. Es aún mejor cuando
utilizas tu poder para poner metas amplias en la organización las
cuales traduces en acciones específicas. Es también útil poner algo
de consistencia y estándares que te ayuden a clasificar las
políticas de la organización, puesto que ello te llevará a minimizar
el favoritismo.
El mejor resultado para la organización siempre debe
estar en el corazón de lo que haces. Para algunas personas esto
significa hablar y empujar a otros en una forma que va en contra de
su naturaleza. Para otros, significa atenuar su urgencia natural
para hacerse cargo y llevarse a otros por delante. Encontrar el
balance correcto asegura que los empleados se sientan seguros y
cuidados mientras se elevan a los desafíos de la vida laboral.
Aunque tengas el poder nominal y automáticamente a
través de tu título, el poder real sólo te puede ser otorgado por la
gente a la que guías. El autentico poder llega cuando tus empleados
creen en tu experiencia y confían en ti como líder mientras saben
que posees la influencia para que las cosas se lleven a cabo por su
propio bien. Esto les dará deseos de seguirte. En un círculo
virtuoso, mientras más personas quieran seguirte, más poder tienes.
Sin importar qué tipo de organización guíes, es el
“cómo” utilizas el poder lo que distingue tu estilo de liderazgo.
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Dra. Karen aprecia su opinión!
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