( La verdad, sobre como
ser un líder, y nada más que la verdad )
Ser
promovido en liderazgo es igual que subir de grado en la escuela.
No importa lo inteligente que seas y lo motivado estés, si no sabes
cómo organizarte, la complejidad de tu nuevo entorno te abrumará.
Probablemente avanzaste porque eras el mejor en lo que hacías. Pero
lo que te llevó hasta allí puede que no funcione más. En el pasado,
podrías haber sido capaz de “improvisar” al apoyarte en tu
sabiduría, pero mientras más alto estés en el diagrama de la
organización, más complicadas se vuelven las cosas.
Sin
esperarlo, George fue ascendido de ser el supervisor de 12
vendedores a guiar a todos los empleados de ventas y mercadeo de la
empresa. Como líder listo y entusiasta se dio cuenta que ya no
podía hacer lo mismo que antes, esto es, pasearse por su
departamento mientras halagaba, elogiaba y daba ánimo a sus 12
empleados. Ahora tenía 29 jefes directos y un total de 400 personas
reportándole a él. Las cosas pequeñas que solía hacer, como salir
con algunos de los miembros del equipo a beber un trago, no
funcionaban con su nuevo equipo.
Tu nueva
posición de liderazgo requerirá que perfecciones tus hábitos
personales de trabajo:
Sé
diligente al programar.
Asegúrate que alguien que trabaja para ti apunta cada cita y reunión
en tu calendario y que llegues a tiempo.
Delega
utilizando esquemas de calidad y fechas de entrega.
Dale a tus empleados suficiente orientación y tiempo para que
realicen su trabajo y para que mantengan las fechas de entrega.
Dale
seguimiento a las tareas delegadas y a los compromisos.
Que tu asistente lleve un archivo de seguimiento para que estés al
tanto de todas las tareas delegadas.
Haz que
tu forma de tomar decisiones sea clara.
Permite que otros sepan si tus decisiones los incluyen a ellos y si
tienen recomendaciones para esas decisiones. También hazles saber
cuándo han de de ser los que tomen las decisiones.
“Sigue”
el dinero. Pídele a
alguien que mensualmente lleve las cuentas del presupuesto y de los
gastos y que haga un balance de las entradas y salidas.
Asegúrate
de ser justo en todo lo que digas y hagas.
Utiliza listas de verificación para saber a qué empleados les das
cumplidos o capacitación a fin de que no dejes a nadie de lado
inadvertidamente.
Deja de
ser “uno más del montón”.
Encuentra formas de relacionarte mas apropiadas a tu nuevo papel de
líder. Pasa tiempo con tu equipo y colegas en reuniones y comidas.
Necesitas forjarte una nueva forma de trabajar con otros que esté
basada en tu estatus de líder, y esto a veces significa mantener una
cierta distancia con el grupo.
A menos de
que inviertas suficiente tiempo y consideración en armar “sistemas
de trabajo” con efectividad y relaciones desde muy temprano en tu
posición, caerás en malos hábitos y nunca podrás avanzar muy lejos.
Te abrumarás, como George, por la complejidad, las reuniones y la
imposibilidad de controlar los detalles en los que antes podías
poner atención. Y cuanto mejor eras para hacer tu trabajo anterior,
más frustrado estarás de no poder hacer lo que solías hacer.
Ascender como líder implica dejar muchas cosas atrás, mientras aún
guías a otros con interés y apoyo. Cuanto antes dejes de hacer
parte de tu antiguo trabajo y abraces la complejidad del nuevo
empleo, más efectivo te volverás.
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artículo? ¡La
Dra. Karen aprecia su opinión!